Jardín de infantes

El jardín de infantes es la primera institución educacional a la que concurren los niños. Cualquier niño desde los 3 años, y hasta antes del ingreso a la escuela primaria, puede recibir educación básica común en cualquier parte de Japón. (Algunos jardines de infantes aceptan niños antes de cumplir los 3 años, no esperan a que tengan 3 años en abril para poder ingresar) El jardín de infantes es la primer lugar en donde los niños desarrollan cada uno de sus puntos buenos y posibilidades en forma colectiva.
A diferencia de la escuela, que se basa en los libros, la educación en el jardín de infantes se basa en el JUEGO. En el jardín de infantes los niños aprenden muchas cosas; cómo tener una buena relación con los demás, ampliar el vocabulario, descubrir las maravillas y misterios de la naturateza, etc. Y basados en estas experiencias, comienzan a estudiar a partir de la escuela primaria. Decimos JUEGO, pero en realidad es el programa educativo que planean de antemano los educadores, y que proveen las experiencias necesitas para el crecimiento de los niños.

El juego constituye en el niño su actividad central. Hace activo lo que muchas veces sufre pasivamente. El niño juega no sólo para repetir situaciones placenteras, sino también, para elaborar las que le resultaron dolorosas.

Al jugar, el niño exterioriza sus alegrías, miedos, angustias y es el juego el que le ofrece la posibilidad de elaborar, por ejemplo, los celos hacia un hermanito en el juego con un osito, al que a veces besa y a veces pega. El juego le aporta una larga serie de experiencias que responden a las necesidades específicas de las etapas del desarrollo.

Durante el primer año de vida, por ejemplo, los intereses se centran en el chupar, morder, explorar los juguetes, hasta la aparición de los dientes.

Más adelante, el “jugar a la mamá o el papá”, le permite identificarse con aspectos de ellos que contribuyen en la formación de la personalidad.

A medida que van creciendo comienzan a jugar con los juegos reglados donde se observa cómo pueden competir, si aceptan o no las reglas, cómo reaccionan frente al ganar o perder, etc.

Un niño que no juega nos hace pensar que algo que le está sucediendo, y si esta situación se repite frecuentemente se hace necesario una consulta.

Compartir el juego del niño es una manera de intercambiar con él, contenerlo, y volver a conectarse con una parte de niños que conservamos los adultos a través del tiempo

Para irnos pensando…

Para trabajar con niños de 3 a 5 cinco años  deben tener en claro que la infancia es una construcción social con una fuerte influencia del mercado en esa construcción; y el niño como sujeto de la educación necesita que el maestro cumpla con él no solo una función asistencial y social sino también una función pedagógica. El Jardín de Infantes sigue siendo una institución de resguardo de la infancia. El niño es niño y alumno por su condición asimétrica con el adulto sea padre o docente. El niño es vulnerable y necesita protección. Se debe reconocer al docente como a una autoridad pedagógica en el aula donde se juegan relaciones de poder. El docente debe poder ser el mediador entre el niño y la cultura a través del diálogo, la escucha y el “dar la palabra”.

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